barco-hundiendose-1Aunque los expertos navales, aclaran que los torpedos a la línea de flotación de un barco, no son letales, sino hay otros lugares de un buque más vulnerables, se ha establecido como un dicho popular, que significa causar inestabilidad a algo o a alguien. Que los cimientos comiencen a ceder, que las seguridades se pongan en vilo.

Y a través de los años vividos, y de pasar diversas situaciones he aprendido que satanás es un gran estratega. Como diría un amigo, donde pone el ojo pone la bala.

Difícilmente equivoque el blanco, o intente afectarte en lugares donde no te quiten el equilibrio. El quiere que ocupes tu mente en cuestiones que realmente te afecten.

Va intentar turbarte para detenerte, para apartarte del objetivo, para que te ocupes de quitar el agua que entro en tu barco antes de seguir navegando.

Veo una similitud entre el agua que entra en el interior de un navío y que comienza a hundirlo, con los pensamientos en esta carretera de alta velocidad que es nuestra mente, que nos empuja hacia abajo, y hasta nos lleva al más profundo abismo.

Puedo tomar dos actitudes, la primera la más nociva: Hacer de cuenta que no hay agua, ignorar la situación difícil esperando que en algún momento pase. Mirar para otro lado, y seguir mientras el agua me inunda y los otros ven que me estoy hundiendo, pero yo sigo y sigo pensando que las cosas se van a arreglar sin mi intervención y ni siquiera mi oración.

La segunda, la efectiva, gratificante es despertar a Jesús en mi barca, para que cuanta el lo considere necesario, en una intervención milagrosa ordene a la tormenta que se calme y llegue de su presencia este profundo estado de paz que poco tiene que ver con las circunstancias que nos rodean.

El admirado autor inglés, Clives Staples Lewis decía en la mayoría de sus predicaciones, “el dolor es el megáfono de Dios para un mundo sordo”.

Dios permite, utiliza o propicia el dolor para llamar nuestra atención, nos empuja, nos motiva, nos compromete a buscar su rostro, a experimentar una desgarradora y revolucionaria comunión con El, imposible de tener en tiempos de bonanza.

Sobre el proyecto de destrucción de satanás, Dios motoriza la edificación.

Pero no cometas otro error, de intentar con un insignificante “tarrito” quitar el agua que hace zozobrar tu barca. Los esfuerzos humanos para pensar positivo, para ser “optimistas”, son simples presunciones que generan acciones que no nos llevan a ninguna parte.

Dios es un Dios de milagros, reina sobre lo sobrenatural. El altera las leyes naturales, los caminos que percibimos como indefectibles, los finales cantados, Jesús los transforma en epílogos sorprendentes.

Dios no nos prometió que de su manera no tendríamos problemas, dijo algo mejor, voy intervenir en todas las situaciones de tu vida para que sean de bendición para tu vida, solo te pido una cosa, que me ames.

No es cuestión, siguiendo este razonamiento, de pedirle al diablo que nos ametralle la línea de flotación, pero sepamos que a pesar de que no lo deseemos las situaciones difíciles, vamos a encontrar en ellas, una nueva y reveladora forma en que Dios nos va a regalar su amor.

Claudio Pagura